En él se definen las Acciones Formativas como las dirigidas a la adquisición y mejora de las competencias y cualificaciones profesionales.
Este modelo introduce mejoras que permiten adaptar la formación dirigida a los trabajadores ocupados y desempleados a la nueva realidad económica y social, así como a las necesidades que demanda el mercado de trabajo.
El subsistema de formación para el empleo se financiará, de conformidad con lo establecido en la Ley de Presupuestos Generales del Estado, con lo fondos provenientes de la cuota de formación profesional que aportan las empresas y los trabajadores, con las ayudas procedentes del Fondo Social Europeo y con las aportaciones específicas establecidas en el presupuesto del Servicio Público de Empleo Estatal.
Así, al comienzo de cada año, las empresas tendrán a su disposición un crédito de formación que resultará de aplicar un porcentaje de bonificación (mayor cuanto menor sea el tamaño de la empresa) a la cuota de formación profesional ingresada el año anterior.
Esta bonificación podrá utilizarla cada empresa para financiar acciones formativas dirigidas a sus empleados, deduciéndose el coste en sus impresos mensuales de cotización a la Seguridad Social.
Según la última actualización del Real Decreto, las empresas de uno a nueve trabajadores recibirán una bonificación del 100% para la formación.